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EL RITUAL DE ABÄK EN BOGOTÁ: MÍSTICA, FOLK METAL Y HERMANDAD LATINOAMERICANA

  • hace 10 horas
  • 2 Min. de lectura

La noche del pasado sábado 11 de abril, Bogotá se sumergió en una atmósfera de leyendas y vibrante energía. Abäk, más allá de su definición dentro del Folk Metal, esta banda costarricense presenta una identidad sonora propia, donde la fuerza del Heavy/Power Metal centroamericano se convierte en un vehículo de expresión cultural y raíces autóctonas.


La agrupación, aterrizó en la capital colombiana para ofrecer una presentación que trascendió lo musical, convirtiéndose en un ritual de identidad y cultura. La velada inició con la energía de Aquelarre y el invitado especial Miguel LaVox, la agrupación bogotana de Heavy Metal  fue la cuota local y sin duda impuso la fuerza y el liderazgo femenino característicos de la nueva guardia del metal capitalino.


Con la entrada de Abäk, el recinto se transformó. La banda, liderada por Andrés Barrantes y Diandra Fonseca, desplegó una propuesta técnica donde el Heavy y el Power Metal se entrelazan con las raíces indígenas de su país. A pesar de la exigencia física que impone la altura bogotana, los músicos ofrecieron una ejecución impecable, demostrando por qué son considerados referentes del "metal con identidad". El performance fue una bella representación de sus raíces, visualmente inspirados en la cosmogonía de Abya Yala y un vestuario lleno de simbolismo que evocaba rituales ancestrales bajo una energía eléctrica y poderosa.


El punto más alto de la noche radicó en el contraste y la armonía de sus voces. El dueto entre Barrantes y Fonseca logró una profundidad sonora que cautivó a una audiencia receptiva y entregada. La banda recorrió con maestría su discografía, interpretando temas esperados de trabajos como El Ritual de las 7 Voces, logrando que la magia del tambor indígena (sabák) resonara con fuerza en el corazón de los asistentes.


Más allá del espectáculo, la jornada destacó por la cercanía humana de la agrupación. Al iniciar su presentación que fue impecable, los integrantes de Abäk demostraron un carisma excepcional al compartir directamente con sus seguidores, con quienes uno a uno fueron firmando discos y capturando momentos en fotografías.


Esta crónica cierra con la certeza de haber presenciado un evento inolvidable: una noche donde el metal no solo fue ruido y potencia, sino un vehículo de memoria para los amantes del metal y sus diferentes raíces junto a la hermandad cultural que dejó una huella profunda en la escena bogotana y sus fans.



 
 
 

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